Durante la década de los 50 y 60 del siglo XX, México disfrutaba de la calidad cultural que se había producido en esta región durante bastante tiempo. Se reflejaba en su arquitectura, especialmente en la Ciudad de México. Fue en esos años cuando el Distrito Federal ampliaba sus horizontes; por una parte, miles de habitantes del interior de la República comenzaron a asentarse en la capital para trabajar; por otro lado, muchas empresas de entretenimiento comenzaron a crecer de sobremanera debido a la alta demanda de sus productos por parte de estos nuevos citadinos.

¿Por qué el Estadio Olímpico Universitario debería volver a ser sede oficial de la Selección Mexicana de Fútbol?

 En los nacientes 50, la cultura mexicana tuvo un nuevo espacio que pretendía representar todo nuestro pasado en el presente y proyectarse a sí mismo como el futuro legado de la madura nación. La Ciudad Universitaria fue construida sobre un pedregal, producto de una serie de erupciones volcánicas provenientes del Xitle hace dos mil años aproximadamente; estos eventos provocaron que la gente de Cuicuilco -uno de los asentamientos más antiguos del México prehispánico- abandonara su hogar para buscar mejor suerte en los alrededores, lo que benefició a Teotihuacan en su desarrollo. Mejor lugar, no pudo haber sido elegido.
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El cuarto estoperol

En la imagen se aprecia el símbolo de la grada del Club Universidad por excelencia: el Puma con los huesos debajo. Coronando este valioso símbolo, se observan cuatro estoperoles (de esos que se adquirían en el Chopo por esos años del cambio de siglo), y si observamos más detenidamente, se puede ver un hoyo entre los dos estoperoles del medio. La explicación: en 2004 (justo cuando Medina voló su penal) le quité lo que era la tercera estrella, para hacerle lugar al cuarto campeonato de mi club querido que ganó después de 13 años.
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La enfermedad del Club Universidad

En el fútbol mexicano, la mayoría de los equipos cuentan con una identidad local que les permite utilizar símbolos y elementos de las regiones a las que pertenecen. Para el Club Universidad fue diferente. Desde que se comenzó a practicar deporte en la Universidad, se buscó un símbolo que representara los valores, tanto de la propia casa de estudios como de quienes se identifican con la universalidad que representa el deporte de la UNAM, lo que resultó en el puma como referente. Hablando específicamente del fútbol, el Club Universidad ha utilizado distintos escudos a lo largo de su historia: el de la U, el del puma rugiendo y el actual.
El cadáver exquisito que la mayoría de los mexicanos aborrece

Muy común es en estos días emitir un juicio sobre cualquier cosa con la misma rapidez con la que se dio a conocer, que bien podría ser considerado como juicio precoz. Algunos juicios precoces pueden dar en el clavo y tener la razón, pero con mayor ruido porque es cuando los jueces hacen alarde de ello y se olvidan de los cientos de errores anteriores. O por lo menos eso es lo que piensan. Al juez precoz poco le interesan los detalles, descalifica o aprueba la situación instantáneamente. Con toda seguridad confía en lo poco que conoce sobre el tema: piensa estar al tanto de todos los detalles y dice saber todo lo que se publica al respecto. Ni siquiera le pasa por la mente que existe información sin publicar; pero que está ahí afuera, hecha por alguien que nunca en su vida conocerá ni lo verá salir en la televisión.
Es curioso que en un país como el nuestro, la gente clame por la paz. La primera pregunta que me hago cuando alguien habla de paz es ¿sabrán lo que es la paz? ¿Sabrán cómo se consigue la paz? y la más pesimista de mis preguntas: ¿alguien en el mundo habrá realmente vivido en paz?


Por definición, la paz es un estado a nivel social en el cual se encuentra en equilibrio y estabilidad todas las partes en su conjunto; en el derecho internacional, el estado de paz se refiere a la resolución de conflictos de manera no violenta o a los convenios que ponen fin a una guerra. Habría entonces que preguntarnos si en el mundo alguna vez se ha dejado de estar en guerra.
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En lo que va del presente siglo, en México su torneo local parece ir de más a menos y aunque a nivel selección se han dado algunos buenos resultados, estos se han quedado cortos a la hora de demostrarlo en la justa mundialista. Es cierto que se ha llegado a grandes actuaciones en competencias internacionales, tanto en nivel de clubes como en selección, pero esto no ha sido suficiente para que el fútbol en nuestro país se mantenga en la cima.

La socialización del fútbol mexicano

Es verdad que se han conseguido campeonatos juveniles, pero ¿qué se hace después para que esos jóvenes logren obtener el trofeo más preciado en el campeonato mundial? En este punto es cuando uno se pregunta si en la exigencia para las competiciones mayores existen trabas para que sólo unos cuantos jugadores tengan la oportunidad de ganar el título mundial, haciendo a un lado a quienes realmente desean este trofeo y dando lugar a quien sólo desea que algún buen equipo europeo se interese en ellos y saque la chequera.
Se acerca el fin de semana, todos los aficionados al fútbol esperan numerosos partidos alrededor del mundo para ver jugar a distintas figuras locales y globales. De repente, aparecen los comentaristas estrella y no precisamente para narrar los partidos a través de sus redes sociales, no, hay narradores habituales que nos cuentan las consecuencias sociales y políticas de nuestra afición al fútbol; según ellos, estamos cegados por este amor incondicional al fut y como si de una hechicería medieval se tratase, nos hace olvidar todos los males que aquejan a nuestra sociedad hoy en día.

Nuestra afición al fútbol, culpable de todos los males en México ¿o no?

Pero no he escrito esta entrada para negarlo, los que estamos al día dentro del fútbol sabemos que es utilizado en la actualidad para fines mediáticos y ablandar golpes políticos que en otros momentos quizá causarían más ruido. Cada vez que hacen un comentario sobre lo dañino y estupidizante que es ver fútbol me pregunto "¿Cuántos partidos habrá visto para quedar tan mal?", quizá algunas personas con sólo ver un partido de fútbol quedan dañadas de por vida. Manera tan tonta de generalizar.